La textura

Se entiende por textura, en una composición o fragmento musical, la relación que se establece entre las diferentes partes (voces): cada parte sería como un hilo que se entreteje con otros para formar un tejido.

Las principales texturas son las siguientes:

Monofonía

Solamente existe una línea melódica. Las posibilidades de interpretación, sin embargo, son numerosas: un solo intérprete, varios intérpretes al unísono, varios intérpretes en octavas paralelas. Se puede considerar también monofonía cuando hay movimiento estrictamente paralelo (como en el organum medieval) o incluso cuano la melodía se desarrolla sobre notas pedales.

Heterofonía

Existe una única línea melódica que es interpretada por varios cantantes o instrumentos simultáneamente y con diferente ornamentación en cada uno. No es habitual en la música occidental, pero es muy importante en otras culturas musicales, por ejemplo la árabe.

Polifonía

Hay varias líneas melódicas diferentes e independientes entre sí. Naturalmente, se producen sonidos simultáneos que suelen regirse por normas de composición. La polifonía presenta una gran variedad de posibilidades, entre ellas el contrapunto libre, en que las melodías son completamente independientes, y el contrapunto imitativo, en que las distintas líneas melódicas entran sucesivamente con los mismos motivos melódicos de cabecera.

Homofonía

Hay también varias líneas melódicas, pero no son independientes: avanzan en general al mismo ritmo (homorritmia) y el conjunto se convierte en una sucesión de acordes.

Melodía acompañada

Hay una línea melódica principal, a la que el resto se subordina, habitualmente haciendo acordes que la acompañan.

Polifonía acompañada

Combinación de polifonía y acompañamiento: varias voces crean un tejido contrapuntístico (polifónico) y otras acompañan en forma de acordes.

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